Hay quienes han nacido para ser populares y hay quienes han nacido para ser discretos. Un ejemplo claro de lo primero lo tenemos en Sarkozy, quien haciendo alarde de su supremacía se apropió del lujo de opinar sobre varios de los mandatarios del panorama político actual, teniendo "lindas palabras de acercamiento y concordia para todos", demostrando así que él es en sí su propio Rapa Nui. En todo el mundo se está gestando un cambio, o por lo menos así lo hacen sentir los dirigentes de todos los países a raíz de la crisis que azota, sobre todo, a quienes tenemos las necesidades primarias más que olvidadas y tememos perder esas necesidades impuestas que tanto consumismo nos ha costado conseguir.
Obama, a quien el gabacho tampoco olvidó en su discurso, se está centrando en algo que siempre da resultado; la esperanza. Por lo que da a entender por sus movimientos tiene intención de llevarse bien con todo el mundo, trabajo no le va a faltar, sobre todo teniendo en cuenta la labor desempeñada por su último predecesor, pero este híbrido entre Lincoln y Eisenhower se ha puesto el mundo por montera y va a levantar el país y según se intuye, va camino de conciliar a todos los pueblos americanos y unirlos en un mismo gobierno, o al menos sentar las bases, sino tiempo al tiempo. Éste sin embargo es de los discretos, pero al francés "de toda la vida" Sarkozy le encanta ser un icono europeo y referente mundial, un abanderado, en definitiva. Esperemos que, haciendo alusión a esa arraigada marca de ropa interior española, no acabe lleno de mierda.