jueves, 23 de octubre de 2008

Mens Santillana et titŭlus peruano


No se muy bien cómo empezar. Lo que ha ocurrido recientemente en el mundo de la medicina es como para echarse a temblar. En estos días ha saltado a las páginas de todos los diarios la noticia de que el mentalista Juan Carlos Cofrade Santillana ha estado ejerciendo como médico con un título falso de una universidad peruana. Este señor, que se ha caracterizado por llevar un tipo de vida un poco peculiar, y que sería ejecutado con el garrote vil si siguiera aplicándose la ley de vagos y maleantes se siente ofendido porque, según él, es una víctima de esta trama de falsificaciones, argumentando que ha cursado sus estudios a través de una academia y que lo ha hecho en la modalidad a distancia, pagando además una cuantiosa suma por ello. Lo más gracioso de todo esto es que el propio Ministerio de Educación y Ciencia le convalidó el título y como por arte de magia este famoso mentalista ya podía ejercer, siendo éste el único truco que le ha salido bien. Es preocupante que desde una institución pública como es el Ministerio se puedan permtir el lujo de darle a una persona de semejante ralea el poder de curar sin verificar antes la procedencia de la documentación aportada. Estamos ante un problema de grandes dimensiones y de nefastas consecuencias, ya que se debería ser más restrictivo en cuanto a la entrada de trabajadores titulados, siendo necesaria una exhaustiva verificación de sus conocimientos. No digo con esto que no puedan venir médicos a España de otros paises, pero sí que se deberían tomar todas las medidas para que no volviera a pasar una cosa así, puesto que los primeros perjudicados (aparte de los pacientes, se entiende) son los médicos extranjeros, que van a ver cómo se desconfía de ellos con todo lo ocurrido, creándose incluso un aire de xenofobia, aunque hayan pasado una parte importante de su vida formándose para ejercer. En esta ocasión, gracias al colegio de médicos (única institución que parece velar por la medicina y que quieren que desaparezca a través de la no colegiación obligatoria) y al ego exacerbado de este narcisista nato se ha podido evitar una gran tragedia, pero seguramente la justicia dejará que este mago de la falsedad, este lazarillo moderno pronto esté enfrascado en algo más grande con lo que deleitarnos. ¿Qué será esta vez?. Si por mí fuera le animaría a repetir lo de Trujllo, pero me gustaría que me dejaran verificar el cierre del ataud y echar la tierra encima. No habría peligro para nadie, porque si resultara herido, él mismo se podría curar.