jueves, 4 de septiembre de 2008

La "viegesima" edad

Acabo de leer una noticia que me ha puesto los pelos de punta. Se puede detener el envejecimiento. ¿A quien se le ha ocurrido semejante locura? Dicen que viviremos más, que tendremos mejor salud, que no es algo inherente a la evolución... ¡los cojones!.


Al que ha dicho semejante barbaridad se nota que no está casado ...y con suegra. ¿Uds. se imaginan una suegra de por vida? la gente no se arrugará como una pasa pero la ola de "suegricidios" aumentaría. No, en serio, el deterioro de las personas es algo natural, lo que no lo es, como el hombre se empeña en demostrar desde tiempos inmemorables, es la inmortalidad. Estamos en una sociedad en la que tenemos de todo y la muerte suena como algo frio y nadie se quiere ir, pero no siempre fue así, en toda la historia del hombre. En tiempos no muy lejanos, el día de partida era algo tan natural como el hecho de nacer, es más, incluso en tiempos de incertidumbre era lo único seguro. Pero hasta aquí ha llegado la codicia del hombre. No teníamos bastante con hacer un negocio con los tanatorios y toda la parafernalia del ramo de las pompas fúnebres, sino que también teníamos que hacerlo del mayor anhelo de la humanidad. El éxito está asegurado, y pronto podremos comprar píldoras para no envejecer "de por vida" o dependiendo de nuestro bolsillo simplemente lo justo... la boda de un conocido, una reunión, los años de soltería, etc. Todo esto va a acabar mal, porque la gente envejece y por ende se muere por una razón, que es el intento de la naturaleza de borrar el mayor error que ha cometido en toda su existencia. Espero que el dicho de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza sea sólo un halago al ego del ser humano, que sino...
En fin, en estos tiempos que corren, en los que es más importante gastarse fortunas indecentes en averiguar cómo aumentar la vida en vez de salvar las que nacen y mantener las que a duras penas sobreviven, o de preocuparnos de legar algo a las generaciones futuras, como por ejemplo un planeta, estamos tan ocupados mirándonos el ombligo que seremos nosotros los que llegaremos al futuro, aunque allí no haya nada.